
"El principio más profundo de la naturaleza humana es el anhelo de ser apreciado", dijo en una ocasión el filósofo estadounidense William James. Senti que pertenecemos a una familia, a un grupo, nos define y nos aporta seguridad.El rechazo es todo lo contrario, nos provoca una herida emocional que nos hace sentir de nuevo pequeños, como niños reprendidos, y no0s genera una terrible sensación de inseguridad.Para evitar esa sensación aprendemos a adaptarnos a lo que se espera de nosotros.Se trata de ganarnos un lugar en nuestro entorno, pero una herida temprana o crecer en un ambiente donde no se nos valoró lo suficiente, puede crearnos un temor excesivo a no ser aceptados.Entonces nos centramos en intentar que no se escapen emociones,pensamientos o actitudes inadecuadas, pero en ello ahogamos la propia espontaneidad y vivimos en tensión.Para resolver este temor a ser uno mismo, es preciso atreverse a mostrarse más. Primero, recuperando esa conexión con las propias emociones y pensamientos. Segundo, dando el paso de expresar lo que uno siente, opina o piensa, aunque sea distinto a lo que sienten, opinan o piensan los demás.Así, superando el miedo a diferenciarnos, llegaremos a desplegar lo que en realidad somos y a vivir las relaciones con mayor profundidad y naturalidad.Cristina Llagostera

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