sábado, 10 de noviembre de 2007

NUESTRO CORAZON














El corazón es más que un órgano físico. Podríamos decir que es el órgano espiritual porque es el que cuida el desarrollo de nuestra sabiduría y nuestra bondad. Como el corazón físico, el corazón espiritual reacciona a la tonificación y al fortalecimiento, y también es susceptible al daño. Y, al igual que el caracter, puede evolucionar. ¿Cómo podemos fortalecer nuestra relación con el corazón espiritual? Empecemos por cuidarlo cuando estemos sufriendo.Todos recordamos momentos en nuestra vida en los que nos hemos sentido débiles de corazón. Tal vez fue consecuencia de una decepción emocional, de un disgusto amoroso, de una pérdida, del miedo al rechazo o al fracaso. Todos hemos experimentado esta sensación- que puede ser física, a menudo en la misma zona del corazón-como una palpitación desagradable o una impresión de pesadez o de aprensión. En ocasiones, esta sensación de estar débil o herido procede del exterior, de los demás, de un momento de apuro o de tensión. Pero a menudo no reconocemos las heridas que nos inflingimos a nosotros mismos, el daño que nos causamos, hasta que es demasiado tarde.Pueden pasar años o décadas antes de darnos cuenta de que no nos hemos cuidado de una forma vital. La queja crónica, la depresión, la irritabilidad, la agresividad pasiva, la sensación de no ser reconocido - aunque seamos nosotros los primeros en no reconocernos-, son algunos síntomas de que no cuidamos nuestro corazón. Estos síntomas pueden acabar convirtíendose en rasgos de nuestro carácter, pueden acabar definiendo nuestra manera de ser."Como sucede con el corazón físico, la mejor medicina para nuestro corazón espiritual es la prevención".Tanto si nos defendemos del mal que nos causan otros como del que nos inflingimos nosotros mismos.RESPETO HACIA UNO MISMO:¿Qué podría impedirnos cuidar de nuestro corazón? Puede que temamos parecer egoistas o que sintamos que no merecemos tanta atención, o que nuestro centro de gravedad se sitúe siempre en el mundo exterior. Debemos mantenernos en guardia contra estos autosabotajes.Si reflexionamos sobre el cuidado del corazón, podem,os reconocer una tendencia a ser intransingentes con nosotros mismos cuando las cosas van mal. Y esta tendencia sólo puede causar más intransigencia y negatividad en nuestras relaciones con los demás y con el mundo, lo que perpetúa el problema. Por lo tanto, es esencial ser bueno con uno mismo, ser permisivo, especialmente cuando las cosas van mal y somos infelices. "El cuidado del corazón comienza por fomentar el respeto y la bondad hacia uno mismo""No puedo ser útil y bueno con los demás si yo soy débil y descuidado conmigo mismo. Sólo si mi corazón es fuerte, puedo abrirlo a los demás con la seguridad de que estoy protegido , al mismo tiempo que soy vulnerable en el mejor sentido de la palabra. Es decir, soy vulnerable porque soy capaz de soportar el sufrimiento- ya sea el mío o el de los demás- sin desmoronarme, seguro de sobrevivir emocionalmente, de permanecer positivo ante la vida".
desconozco su autor



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