jueves, 8 de noviembre de 2007

CLAMOR DE LA TIERRA





¡hombre!¿Por qué me golpeas, tirano minúsculo e ínfimo?, ¿No te doy miel y leche para tus hijos?, ¿No recibes mi leña para tu fuego, mi lluvia, mi agua, mi tierra para tusfrutos, mi perfume y mi calor?... Tú sólo me das dolor, destrucción y sufrimiento. Has cortado mi manto devegetales variopintos que aterciopelaban mi piel y enjuagaban las gotas demi lluvia; has secado mis entrañas, sacando mi negra sangre para tusalocados ingenios de velocidad y de muerte; has golpeado severamente miestabilidad gravitacional con tus petardos atómicos y has puesto en peligrola gravitación de otras esferas próximas a mí. Has absorbido mis mares devida, cubriendo las aguas con un manto de sangre y contaminación total. Hasenvenenado el poco aire que me quedaba para respirar, y en oriente yoccidente, en el norte y en el sur; el viento el agua y la lluvia, trasladanlas enfermedades golpeando a los indefensos retoños. Has extinguido lasespecies más bellas de mi biológica conformación, para dar gusto a tubestialidad irracional. Has desestabilizado las colonias microscópicas,produciendo una escala infinita de consecuencias irreparables. Has divididola tierra en parcelas y has puesto al hombre en reservas, separando al ricodel pobre, al negro del blanco, al tonto del listo. Has abandonado lacontemplación de mis amaneceres y ocasos para entregarte a la guerra, a laespeculación y a la violencia. Has sembrado mis campos y mis montes dedrogas que matan a mis niños; esos que a mí me gusta sentir pisándome ycontemplándome en mi flor, en mi día y en mi noche. Has establecido la leyde lo que debe vivir, y me has quitado el poder de autoseleccionar, de autolimitar. Pretendes ser más vieja que yo que cuento con millones de años. Hasdecidido recortarme y limitarme sin que la supermente que me dirige puedaprogramar la transformación de las formas y la integración de los dinamismosMe has llenado de estiércol y de abonos químicos envenenados, queconvierten mi piel en un desierto estéril. Has fabricado aparatos de muertemás destructivos que mis terremotos, mis tormentas, mis tornados, y tu listade muerte es una montaña formada de dolor y de injusticia, de guerra y deodio. Has pintado la atmósfera de negro y los niños no pueden ver lasestrellas que por la noche me visitan y me recuerdan el papel de producirpara la economía universal.¡Querido hombre!Existen otros caminos de entendimiento entre nosotros que tú no hascomprendido. En esas sendas estoy yo, repleta de diálogo, de comprensión, deenseñanzas, de entendimiento. Poseo la memoria genética de ciento cincuentabillones de reacciones biológicas, físicas y químicas, que te ofrezco ypongo a tu servicio. En mis archivos se encuentran recopilados los fenómenosmás maravillosos que ningún ojo humano haya podido jamás escrutar. Sobre mistierras, en mis montañas y en mis mares, han caminado animales alucinantes,extraños e inimaginables. He hecho crecer en mí las plantas que jamás habéispodido reproducir. Mi cielo ha mirado durante toda mi existencia al universoque me contiene y he podido registrar las medidas, las posiciones y lasformas de los astros, de las estrellas y de las galaxias. Mis entrañascontienen minerales y productos energéticos que podrían llevaros a unaevolución total de vuestro patrón social y económico. Poseo la escuela deconocimiento más vieja y sorprendente de la existencia y os ofrezco unmilagro en cada animal, en cada planta y en cada objeto o cosa que me cubrey me forma. Mis arcanos están permanentemente abiertos a vuestra serena yarmónica contemplación y sólo necesitáis emprender las vías de acceso.¿Cuáles son estos senderos?... son muy sencillos de tomar, son muy fácilesde caminar; dirígete por el de la justicia, por el de la paz y por el delamor, y allí, en cada esquina, en cada accidente, en cada respiración y encada pausa, está mi amor, mi tutela, mi conocimiento y mi infinito cuidado.¡Hombre... hombre, no tardes! ¡Me muero poco a poco! ¡Tu arrogancia, tu fríotu desamor secan mis praderas, anegan mis mares y apagan el fuego de miaire!¡Hombre...hombre, no tardes... reacciona!LA TIERRA Desconozco el autor

No hay comentarios: