jueves, 25 de octubre de 2007

EN MI JARDIN


Dando un paseo por la naturaleza puedo tomar distancia de las tensiones del trabajo y los asuntos cotidianos de los hombres. En un recoleto ambiente de paz y belleza, contemplo y escucho con realzada apreciación lo que llega a mi vista, a mi oído. Un paseo espiritual por mi propio jardín interior de oración puede ser aún más útil, pues me permite oír y captar la Palabra de Dios, la guía espiritual que necesito. En mi jardín interior florecen ideas divinas a la espera de que yo las coseche. Atraigo las ideas que rendirán resultados positivos y prácticos mediante mi fiel aplicación. Por muy ocupado que esté, siempre puedo tomarme tiempo para entrar en el jardín de la oración. Es allí donde reclamo mi herencia divina y recojo los frutos del espíritu. En el jardín de la oración Dios enriquece mi alma con nuevo entendimiento.


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